El cuico Instrucciones de uso XVIII: El cuico con chomba (El ignaciano)

El ignaciano es el estereotipo del líder positivo chileno que lleva, a fuerza de férrea educación católica, medio camino a la santidad andado. A este santurrón le gustan los pobres y se siente llamado no solo a regalarles ropita y techitos, sino que tiene una misión más allá de cualquier cuico católico: DEBE COMPRENDERLOS.  Y en esta farsa, se supone que cuando te insisten en declarar “soy católico pero ignaciano”, uno debe agregarle “500 jesus points bonus” porque este es un cuico de la galucha, como la Argandoña en el Festival.

Es que el cuico con chomba, a diferencia de otros católicos, se siente cercano a los llamados márgenes de la sociedad: prostitutas, mendigos y niños abandonados son las víctimas de su caridad cristiana; los hermanitos menores de la sociedad que ellos ayudan a tener una mejor vida de pobres. O sea, es como la ley del chorreo pero de gente buena, como que San Ignacio de guarever hubiese dicho “¿Saben qué? Pongámosle management a la caridad”.

Al cuico con chomba se le reconoce por varios rasgos:

1) Justamente, la chomba jetona, café o azul, que usa todos los días; que combina con una barba crecida y el pelo no tan corto, así medio loquillo, medio sesientepobre, todo como una interpretación de un Jesús perdido en Lo Barnechea. Un hipster con cancionero de parroquia.

2) Se jacta de su “ignacianidad” de manera constante, convencido de su superioridad intelectual y moral, probablemente ganada a fuerza de ir a tanta misa, pero también por estar una vida rehuyendo con más o menos éxito a los escarceos sexuales de tanto caballero cura calentón. En su enorme humildad, suele recordar que estudió en el San Ignacio DEL BOSQUE, no de los otros, el de los hermanitos chicos, los pobres. Acuérdese que ser católico implica pagar un colegio caro, los otros son delos  pobre del centro y los pobres existen y son necesarios para que los católicos puedan ser buenos.

2) Es un cuico pero un cuico bueno, un cuico con conciencia de clase, es decir, reconoce que es parte de una élite, que sus compañeros son parte del 50% de los gerentes de empresas de este país, un cuico de esos que le gustaban a la abuelita de uno, “gente que siempre ha tenido”, entonces se le nota la clase de no andar refregándote el billete como los nuevos ricos del Cumbres o los perritos zorrones del Manquehue.

3) Son muy fáciles de reconocer con solo mirarlos: su principal característica es que son varones de carácter asexuado, es decir, solo pueden calentar a la mujer u hombre que creen que Jesús es el pololo de las monjitas. Rosaditos de tanta buena alimentación y deporte, o bien de complexión facial blanquecina por el estudio, todos con sus ojitos ingenuos por “respetar a la mujer”, evitando cosificarla y usarla como material de envalentonamiento erótico. El ignaciano trata a la mujer como una igual, esa igual que se respeta y que incluso los sorprende cuando dice alguna cosa coherente. “Son seres humanos” se comenta en los pasillos del colegio; “tienen alma” nos dijo el cura Berríos. Así, la relación sexual más apasionada del ignaciano es consigo mismo, fuente de culpa enorme porque el flaquear no es bien visto en esta logia de curas perfeccionistas y mateos.

4) Son intelectuales: leen mucho, hay varios académicos y algunos artistas. Algunos han llegado a ser los “poetas malditos” del mundo cristiano. Son puntajes nacionales, saben de ciencia, hablan de corrido y pueden darse vueltas de carnero filosóficas para explicarse la cosa más tonta de la historia de la humanidad: creer en dios.

En resumen, el ignaciano es un cuico -hombre siempre- que es tu jefe en un 50% de los casos comprobado, un pelmazo que cree que tiene la famosa “conciencia social” debido a la chomba; que tiene terribles problemas de conciencia social cada noche en su cama, que los soluciona meneándose el coso mientras se acuerda de escenas de vidas de santos y que, por lo tanto, siempre seguirá siendo tu paliducho y ojeroso jefe, ganando 200 veces más que tú, jactándose de todos sus defectos como el perfeccionismo y la puntualidad con su educación de macho católico.

Buenitos pero no tan inteligentes como ellos creen, se han subido a las micros, han ido a misiones, pero todavía les falta esa cosa que no te dan en el colegio de curas, ¿cómo denominarlo? ¿realidad? Eso, pucha, les falta. Y no perderán ocasión que aprovechen de mirarlos a ustedes con ojitos compasivos, de tirarles una opinión contingente sacada de carta al mercurio, porque en el fondo el ignaciano ve en todo chileno que no haya estudiado en su colegio, un pobre cristiano digno de su caridad, una apetitosa presa que espera que le digan lo que tiene que hacer con su vida.

  • Paz dice:

    ¿Ardillas cejonas?.
    ¿Roedoras, colas o cejas pobladas e inquietas?.
    Si, particularidades de esa especie animal muy simpática.

    Las cejas tienen su función en nuestro rostro, así como las pestañas, las uñas, armas defensivas. Todo esto no tiene nada que ver con la clase socioeconómica. Es gratis y para todo el mundo la posesión de estas características. El vello tiene su razón de ser más que científica. Puede que no sea muy estético para algunos y algunas, pero es necesario. La depilación axilar, púbica y de otros lados, es posible que no sea factor ayudante. En esencia, nada está demás en la naturaleza. Y si es demasiado el problema con el superavit velludo, sobretodo en mujeres, sería mejor ponerse en manos de un endocrinólogo.
    Las cejas y todo lo que portamos en nuestras facciones, forma de ojos, nariz, etc va en relación a un encuadre y la naturaleza es muy sabia. No estamos fabricados en serie. Las intervenciones para modificar rasgos debieran ser efectuadas no solo por un cirujano plástico, además por un artista, diseñador integral. Que sea empático y no se convierta en un atentado racial, de la naturaleza esencial.
    Cuestión de gustos, pero, las cejas espesas no son sinónimo de estereotipo varonil. Y si muchas mujeres depiladas adquieren aspecto andrógino. La comunidad travesti, en lo que primero incurre es en la depilación de cejas. Se identifica la femineidad con el poseer cejas depiladas. Como en todo órden de cosas, la armonía debe prevalecer antes que todo, respetando las individualidades. Con toda sinceridad para todos, va mi modesta opinión.

  • William dice:

    Geniales!

  • William dice:

    Ahora que leo los comentarios, más me convenzo de la necesidad política de un blog como este. ¿Cómo no poder criticar a alguien por clase social? No es sólo un derecho ¡Es un deber!

  • William dice:

    clap clap clap.

    Simplemente inigualables. Increíble artículo.

  • Kris dice:

    El gran problema en todos sus análisis, señorit@, es que no sé dónde me pone a la clase media, el grueso de este país. Será en su lado super izquierda de a veritas, o en el lado super falsos en verdad de derecha? Porque el real de derecha parece sólo estar reservado a los cuicos en su mundo de fantasía…