Sesientepresidencial: El Andrés (y La Consu)
Es la obsesión de medios como LUN, pasando por esas lavadoras de imagen llamados suplementos de La Tercera y El Mercurio, llegando a la finísima editorial del papel couché nacional. Un niño de portada. Dark, tall and handsome, como le gustan los hombres a las mujeres de NYC y a las periodistas de la revisa Caras, embajador del running de gerencia, nuestro John – John del Parque Bicentenario.
Un hombre atractivo. Muchos piensan que detrás de esa voz de marciano asexuado hay un ser humano. No cualquiera, por cierto. Uno que por cada trote “despeja la cabeza” y “se llena de energía” para saber qué es lo bueno, lo justo, lo necesario para la nación. Porque antes que se roteara el running con cualquier aparecido de cara colorada que por cada dolorosa bocanada de oxígeno piensa que ahora sí que baja la charcheta, la gente como Andrés casi sin sudor y por cada corrida, te piensan el país.
¿Qué es lo que nos quieres probar, Andrés?
En un momento fue ser el reconocido economista que triunfa en Harvard. Y a principios de los 90, en un país que solo veía inocencia cuando miro tus ojos, eso era, digamos, significativo.
Después fue responder con higienismo político de east cost la corruptela liberal del PPD. Entonces los regalones de Harvard, con Andrés a la cabeza, lanzan en Valle Nevado un Think Thank llamado Expansiva destinado, claro, a seguir pensando el país. Pensamiento que por cierto llegó hasta el 2010 por lo que se aprecia en su triste y abandonada web.
Luego vino su pasada por el Ministerio de Hacienda donde Andrés nos enseñó que la plata no se gasta en roterías ni las decisiones económicas se discuten con los empleados. Que esto es una empresa, no es na un país, como nos habían hecho creer y que la opinión de una persona que pasó por Harvard vale en una democracia como la chilena más que la voz de un millón de rotos sin educación.
Otra parte de la vida de El Andrés es su matrimonio. Como buen proyecto político liberal, no hacen NADA piola (menos sus cosas de gente bien), así que solo leyendo sus declaraciones en la prensa conocemos los detalles de la estrategia política de Andrés detrás del matrimonio con una mujer superior pelín marciana.
Seamos claros, a la Consu la absolutamente adoramos porque es la muestra perfecta de la mujer de clase alta que persigue una carrera profesional y una familia bonita. Un “multimujer”, pero cuica. Está convencida de que ella “es súper matea”, al nivel de que estudió por CUATRO DÍAS la historia de U2 para entrevistar a Bono. Calcula po: onda “With Or Without You” implicancias en el mundo contemporáneo y oportunidades para Latinoamérica del Siglo XXI, posgrado en EEUU mediante.
La Consu es tan pero tan caperuza, tan superior, que al igual que los miembros del Gobierno de Piñera está por sobre los conflictos de interés y es capaz de no renunciar a ser rostro ancla del noticiario (súper matea una vez más, un trabajo de alto esfuerzo), mientras Andrés fue Ministro de Hacienda. El conflicto de interés está solo en la mente de los rotos mal pensados.
La Consu y el Andrés, tan perfectos, tan flacos, tan limpios. Una versión orgánica y fair trade del Marco y la Karen Sylvia, que al igual que estos, no se guardan nada y tenemos que enterarnos prensa nacional mediante de todos sus movimientos privados.
Aún así, nadie votará por Andrés, nadie entiende siquiera por qué chucha están haciendo esto, hasta que piensas que quizás ellos son su propio proyecto político, que se felicitan por ser tan inteligentes, tan bonitos, tan entregados “a la cosa pública” y luego terminarán por escribir sus memorias políticas para hacernos saber lo que nos perdimos. Al estilo Gabriel Valdés.
Cosa más linda su nueva aventura de “overachievers”. O sea, qué les faltaba al Andrés y a la Consu, pues eso, ser como el resto y salir a ver en vivo y en directo a la gente de a pie, esa que ellos ven de vez en cuando les sirven los cafés o les estacionan los autos. Así, en lo más cercano al Transantiago que estarán en su vida, Andrés, la Consu, larrosaylaema y Gaspar se suben a una casa rodante para conocer Chile, porque siempre es bueno que desde chiquitos los cabros hagan turismo de clase porque es requisito Harvard. Con una estética de campaña gringa y moral de Techo para Chile, Andrés y la Consu no hallaron mejor forma de contarnos que no hay que discriminar a la gente de Melmac, que son uno como tú. “¿Te imaginai cantando “pare chofer” y que el chofer sea tu papá?”. “¿Te imaginai ir cantando “vamos llegando tsubai tsubai” y no llegamos na a Boston sino a Rari?”.
Es que los ímpetus presidenciales del Andrés (y la Consu) se parecen más a los “to do” que Andresito seguro escribió en su lista de college gringo, debajito de “escribir una novela“, “casarme viejo con una periodista famosa”, “hacer un think tank cuando nadie en Chile sepa qué chucha es eso”.
Bien por El Andrés y La Consu, las niñitas y el concho: con un proyecto político sin más base (ni bases) que un carisma que depende de una estrategia sencilla: “no vernos tan superiores a nuestros posibles votantes”, con su casa rodante y su aspecto publicidad de departamento piloto, convencidos de que si se acercan a nosotros -los hermanitos menores- votaremos convencidos por este nuevo caudillo venido del Ivy League.
Publicado por la lectora aburrida el 18 de febrero de 2013, a las 07:55 hrs.
Categoría: Autoayuda, Chile país generoso | Etiquetas: en colaboración con CNR, En el arte Elei, otra mula de harvard, vean los links, ¿por qué la Consu siempre se ve como las weas?
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