El cuico instrucciones de uso X: El cuico emprendedor
Me encantó esto:
El emprendedor pa mi es una interrogante real, porque es el weón que se ve que le va bien, pero no tan bien como pa dejar de ser emprendedor…
SG lúcidamente nos recuerda esta piedrita en el zapato que llevamos los chilenos hace un rato. La cantinela del emprendedor que ya es parte del léxico usado para reirnos de alguien tan loser como nosotros pero más empeñoso, trabajador y/o “positivista” como nos diría la miss de turno.
Pero vale la pena desgranar más este viejo y buen choclo. Hay gente que ha tenido una idea, la ha vendido y ha logrado desarrollar una empresa. No es de ellos a quienes nos referimos. La señora de La Florida que está en la “Feria de emprendedores” y que seguirá siendo una feriante o una artesana, tampoco es parte del problema. Pero el cuico emprendedor, es otra cosa.
Suponga usted que era medio rematado para los estudios. Súmele algún problema profundo -muchas veces inconciente- con su familia: rivalidad entre hermanos, un padre ausente, algo que lo haga sentir menos dentro de la constelación familiar. Alguien entonces siente pena por usted y le pasa unas lucas. No solo unas lucas sino también unos contactos. Al rato hace de tripas corazón y llama a la vecina para ofrecerle sushi para el bautizo de la guagua o al amigo de su papá para hacerle una página web.
Entonces este pobre que no le daba para entrar al mundo clásico de la oligarquía, se transforma en un emprendedor que insiste -con un curioso impulso culposo- en que nadie lo ayudó. Entonces arman una narración propia de su periplo empresarial, donde siempre la historia se trata de un joven perdido pero con inquietudes que empieza solo con un elemento de singular sencillez (un computador, la cocina de la mamá, una camioneta, un galpón, en fin). Otros le agregan a esta leyenda urbana características naturalistas como “yo siempre fui un emprendedor”, o “armé mi primera empresa a los 8 años”. Luego tienden a banalizar cualquier relación con el fracaso: “las paltas se me echaron a perder pero yo seguí intentándolo”. La desesperación por justificarse hiede a kilómetros.
Así, estos Edipos del mundo oligarca, conjugan su eficacia empresarial con estas historias de superación personal, conformando así El Mito del Emprendedor.
Entonces, cada vez que nos encontramos con uno de estos niños símbolos de la autosuperación neurótica, tenemos que admirarlos, rendirles pleitesía, comerles sus sushis, comprarles sus collares de lanitas, ver sus obras de teatro deconstruidas, leer sus blogs hiper autopublicitados, tomarnos sus limonadas, ponernos su prendas over priced, usar sus sitios web para publicar nuestras leseras…
Pero esto de emprender es sólo el comienzo, porque cuando la empresita se afirma, el joven, buenito y esforzado emprendedor es sólo otro patrón más. Period.
Recuerde: Cuando se enfrente a esta clases de emprendedores, tendrá que celebrar de antemano su adornada condición de independencia, aplaudir por adelantado su audacia y su creatividad, concediéndoles por fin eso que buscaban: dejar de ser los herederos de papá para ser los socios de papá.
Pero nunca, aunque lo intenten, dejarán de ser los hijos de papá.
Publicado por CNR el 10 de enero de 2009, a las 21:33 hrs.
Categoría: Oligarquía hoy | Etiquetas: edipo no resuelto, emprendedores, patrones con onda
13 COMENTARIOS »



