La vida es una rotería, parte I: ME-O
Supongamos que Narco se quedó en Chile. Que quedó guachito, sin padre y con su mamita en este país. Que su padre biológico era un obrero cualquiera que fue torturado gracias al soplón de turno y que después, un día cualquiera, mientras venía de su nueva pega le ocurrió un accidente tonto, nada heroico, y se murió. Así como nos morimos todos. Supongamos que el señor Ominami no es el señor Ominami y que el nuevo pololo de su mamá no lo pesca ni en bajada. Así, Narco es solamente Narco Enríquez. Mejor, Narco Henríquez. Así a secas y con “h”. Supongamos que no estuvo en Francia y no adquirió ese savoir-vivre que a la derecha le causa tanta gracia y que al “red set” le da tanta admiración. Supongamos que vivió en Chile y sólo era un negrito que quería ser mejor. Que la Maritxu Sangroniz no lo pescó, pero tampoco lo pescó la Paty López ni la Rivadeneira ni la Karencita. Supongamos que era un morenito más de izquierda que no estudió cine y sólo le alcanzó para estudiar Filosofía en la Austral. Que dura un año porque echa de menos y porque le entiende poco al profe. Supongamos que en vez de usar ese mechón que cae seductoramente sobre sus ojos negros, usa el pelo corto después de haber llevado por años una cola de caballo agarrada con un colet de la hermana chica. Llevó con dignidad el polerón mexicano que alguna tía le trajo en los noventas, escuchó con cariño sus discos de Quila. Supongamos que no se toma fotos sacando la lengua sino que haciendo la “V” con sus dedos a un amigo del Fotolog. Supongamos que en vez de ser “amigo” de Álvaro Escobar, lo ve en la calle y le dice “yo te veía en esa novela”. Que lo más cercano que ha estado a las estrellas de tv, fue cuando chico lo llevaron a ver “Pipiripao” en UCV TV. Supongamos que Karencita no participó en esa serie pero igual se casó con un director de TV. Supongamos que la Fernandita igual encontró papá y la Karen pega. Supongamos que Narco estudió en el Arcis cualquier cosa, se demoró 4 semestres más de lo que debía, y que ahora tiene un puestito, un bolichito en una subsecretaría. Un mando medio que nadie ve y que a nadie le importa y que saldrá cascando al primer cambio de gobierno. Supongamos que su formación laica-racionalista – francesa no existe y él es solo un buen cabro de colegio de curas que ahora es agnóstico. Supongamos que se casa con una niña de la Arcis, a la que dejó embarazada en una noche de navegado, después de haber visto “Magnolia” y haber pensado que lindo ser cineasta. Supongamos que lo más cerca que estuvo de un Piñera, fue cuando le hicieron la despedida de soltero a su vecino en el “Entrenegros”.
Se Siente Rubio los invita a imaginarse un mundo mejor. Un mundo sin “Mansacue: la suertecita del chileno”. Un mundo mejor, donde los Marcos Henríquez caminen libres por las grandes alamedas. Un mundo sin Marco, candidato a presidente.
En colaboración con otra idealista, Elei.
Publicado por CNR el 25 de mayo de 2009, a las 22:05 hrs.
Categoría: Chile país generoso | Etiquetas: cortémosla: las encuestas no registran fenómenos, enriquez guión blabla, la vida sin guiones en los apellidos, marquito enriquez-bla bla, narco y negro piñera pudieron ser amigos, nueva serie de artículos de ssr, pesadilla presidencial, si julio césar vota por él es una señal clara de Don't, un mundo ideal
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Marco, el Presidente ;)
Como consecuencia de la llamada “Obamamanía” -porque no podemos entenderlo de otra manera- Marco Enríquez-Ominami-Gumucio-Rivas-Doggenweiler ha decidido ser el candidato 2.0 que Chile, al parecer, tanto necesita.
Marquito, que cuando llegó a Chile desde Francia las hizo de enfant terrible, es tan complicado para expresarse como su primo Rafael, aunque no fue bendecido con el talento de éste. La publi- serie “La vida es una lotería” (o como nos gusta decirlo en SSR, la vida es una rotería), “Bienvenida Casandra” y “Mansacue: la suertecita del chileno” (big sic) nos hacen entender que el diputado Enríquez nos ofrezca esta gema del diseño web como su página oficial. Pero nada de esto nos permite comprender por qué Marco pensó un buen día que iba a verse tan bien con Karencita recibiendo a las visitas de Estado. Porque de ser el paladín del “artista shileno” a ser presidente de la nación, igual hay un trecho. Uno largo.
We just can’t get it.
Nos dice que quiere el cambio y caras nuevas, como si no fuera hijo del tal señor Enríquez, que por si no nos quedó bastante claro eso, también nos remarca guión mediante que es hijo de Ominami. Creemos seriamente que estas elecciones deberían llamarse las “Mira papi, puedo ser presidente” y que todo esto es sólo un patético intento por solucionar el Edipo de tres neuróticos a costa de 15 millones de chilenos.
Marco dice que tiene 35 años, así que se podría considerar joven. Entonces, en buena onda, entre jóvenes 2.0, me gustaría preguntarte Marco Enríquez – Ominami, saltándome otras serias dudas que me asaltan, una pregunta que hace rato me persigue…
¿Me podrías explicar a qué se refieren con la categoría de “joven”?
Porque la verdad es que no me alude a nada especialmente importante para la conducción de un gobierno, así como tampoco creo que genere un cambio radical en los resultados de una votación. No sé, pero no creo, de verdad, que Pérez Yoma y Viera Gallo hayan sido unos progesistas cuando tenían 35 años (y además qué mal precedente esto de los dos apellidos).
Por fa, súper en buena, súper así como los lolos en Facebook. ;)
Publicado por CNR el 28 de enero de 2009, a las 16:22 hrs.
Categoría: Chile país generoso, El rubio al día | Etiquetas: edipo no resuelto, en colaboración con elei, igual super en serio lo pregunto, karencita, la vida es una rotería, lolo de 35, marquito enriquez-bla bla, nunca tan desesperados, ¿alquien sabe por quién votar?
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