Los descendientes
En Chile es tremendamente importante ser descendiente de alguien. La descendencia más valorada es aquella que dirige la raiz del árbol genealógico a las familias fundadoras. Sin embargo, es posible no provenir de los añosos troncos vascos para encontrar una descendencia digna que le aclare al mundo que usted no es un huacho. La práctica tan chilena de usar nuestros dos apellidos es una buena forma de mejorar vía extranjerización los pobres antecedentes de nuestros vínculos. Entonces, mucho mejor que Pérez, llamarse Pérez – Bannen. Usted puede usar otras formas de darle alcurnia a sus antepasados medio – pelo, con una buena incial K. o W. Porque no es poco común que alguien nos recuerde de manera muy sutil que es González, pero González K.
Ahora, usted siempre puede latear con una descendencia, revisar registros para encontrase una nacionalidad de emergencia y desparramar esos estudios antropológicos de hora de once que detallaremos a continuación:
Descendiente de italianos: Partamos altiro diciendo que esta es la cuestión más cuma de la vida. Fácil justificar con el gen italiano el mal genio y la falta de tino. O sea con los chorrocientos mil italianos arrancados es como super común tener un ancestro de la península, y todo el mundo sabe hacer tallarines, así que yastá, le digo a la abuela Nonna, COPIO la idea de los gnochis a fin de mes a los argentos y listo: italiano fácil y bonito para todos.
Descendiente de alemán: Esta es compleja y amerita un post completo porque tenemos de varios tipos. Mencionemos al menos dos: el alemán cuico que es dueño de un tercio de Chile y que es aceptado por la alcurnia criolla; y el alemán del sur, que es harto más penca, pero que goza los beneficios de ser rubio y hablar en alemán. Generalmente de aquí viene este especimen y suelen además jactarse de características “alemanas” como la puntualidad y el perfeccionismo. Yo les digo a todos esos alemanes transplantados que si fueran tan perfectos no hubiesen terminado en esta mierda de país.
Descendiente de francés: De estos hay mucho menos y siempre caen parados, porque a la rancia aristocracia le encantan todavía las cosas afrancesadas. Si bien suelen ser pitucos, hay hartos de izquierda que han hecho como grupito aparte y se juntan con gente como MEO así que la verdad que no valen la pena ni revisten mayor interés.
Descendiente de judíos: Estos son terribles porque traen consigo todo el tema Holocausto, pero en el caso de Chile suelen además tener cualquier luca y ser muy fachos. Ultra pinochetistas, entonces la verdad que al revés que en otros países, no se caracterizan por sus tortuosas relaciones materno – filiales ni por su sentido del humor. En Chile -que parece ser la kriptonita del mundo semita- son conservadores y fomes.
Descendiente de español: estos pobres, como pasan piola, tienen que despotricar a los cuatro vientos que saben hacer paella y bailar flamenco, entonces ahí a uno -hijo de vecino o padre desconocido- le cae la teja de que son “descendientes”. Van a clubes españoles y son los de la genial idea de poner “Paso Doble” en los matrimonios.
Publicado por CNR el 09 de Noviembre de 2009, a las 16:24 hrs.
Categoría: Chile país generoso | Etiquetas: colaboró Elei, descendientes, es que ser chileno es penca igual, te juro que lo hago por el pasaporte
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