Llegó la hora de la Mujer Nueva
La mujer chilena, aquella sensible, apoyadora y fuerte, construida a punta de siliconas, koleston, botox y solarium. Porque para sentirte bien tienes que verte bien, así como las hermosas mujeres sanas y juveniles de nuestra televisión. Nunca fue más fácil ser feliz y libre en esta era, donde el estrógeno dejó de ser un impedimento para la realización personal.
La nueva mujer es de armas tomar, llega al poder tan flaca y tan bronceada como nuestra Ministra del Sernam. La nueva mujer chilena, perfumada con aromas importados gracias al libre comercio, con el tufillo del vómito oculto por el olor a tabaco y a coca cola light, se abre paso en las grandes gerencias. Lo ha logrado: congenia el trabajo, los hijos y el trastorno de alimentación con la maestría que nuestro hemisferio derecho súper desarrollado puede dar.
La nueva mujer chilena sabe seducir: el epítome de la ciencia Pilar nos enseña a las mujeres a querernos, a combinar la ropa interior, a poner en nuestras comidas el mejor condimento, el amor. Porque la nueva mujer chilena conoce su cuerpo y el placer. Se reencuentra con el erotismo, deja salir “la puta que todas llevamos dentro” (frase tan cara a la burguesía) y se saca fotos en pelotas, usa juguetes sexuales, tiene relaciones lésbicas, se libera de las ataduras patriarcales y ya para el año 2008 tuvo su primer orgasmo no fingido.
La nueva mujer chilena sabe vestirse “con un vestido H&M, una cartera que traje de Marruecos y una chaqueta que compré en Banderas”; cosmopolita y decidida, ha dejado de lado Falabella para vestirse como las mujeres de las grandes capitales mundiales de la moda, sorteando con gracia el problema de tener una cuarta menos de pierna.
Coronando esta evolución fashion de la nueva mujer chilena, las Juanitas y las Marías de la nación se han dedicado a “la producción de moda” poniendo al servicio público lo que mejor saben hacer: comprar y combinar ropa.
La nueva mujer chilena se queda criando a su bebé porque sabe -gracias a la psicología- que la culpa de la mala salud mental de los chilenos es “la falta de apego en el primer año de vida” y no la desigualdad ni la falta de educación ni la corrupción ni nada de esas cosas que habitan en la mente de los negativistas.
¡Más emociones, más sentimientos, más lactancia! Como mujer y como chilenas estamos felices ante el desembarco de la esta Nueva Mujer, así que queridas amigas, pídanle permiso al gordo y dejen fluir la belleza de su naturaleza femenina.
Publicado por CNR el 02 de mayo de 2010, a las 20:35 hrs.
Categoría: Autoayuda, Chile país generoso | Etiquetas: el gordo me dio permiso, mujeres tipo arjona, típica mina criticona que le falta pico
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