Gente Buena de Izquierda

Una de las cosas maravillosas de ser de derecha es que no tienes que esforzarte por ser o parecer inteligente: el cuidado de la propiedad privada, sea propia o de otro, no necesita de mayor esfuerzo intelectual, menos cuando como en el caso chileno va acompañado de un profundo convencimiento de que el orden natural de las cosas no debe alterarse, si no que por el contrario, hay que dejar que las cosas sigan su curso, porque como dijo el sabio Ignacio Pérez – Cotapos: “así funciona el mundo”.

Hay un grupo, por cierto, de gente chilena de derecha que se pretende pensante pero básicamente se trata de gente que ha tenido tiempo para pensar, “para irse fuera”, una cosa tan importante para las elites, porque claro, el chileno en general es flojo y destina poco tiempo a analizar su entorno, por tanto nada mejor que “irse fuera” a pensar Chile en algún doctorado o máster o lo que sea que les nace a estos seres sobredotados de contactos, plata y entusiasmo. De estos engendros salen muchos candidatos a alcaldes o a presidentes o directores de cine, gente que sabe de qué se trata Chile, y de alguna manera, sutil o contratando una agencia de publicidad que tapiza las calles con sus tontos afiches, nos enseña a los pobres huevones a entender la angosta faja de tierra en que a duras penas habitamos.

Pero nuestra angosta faja, dirán ustedes, no está llena sólo de derechistas con tiempo de libre disposición. Claro que no, el lector tiene razón: nuestra hermosa patria tiene una maravillosa tradición de izquierda obrera y también de la otra, y es de esa otra es de la que queremos hablar.

Si quieren pueden dejar la lectura hasta acá, porque se trata de decir que esta gente de la nueva izquierda chilena post concertación es simplemente insufrible.

¿Son jóvenes? No, son viejos. ¿Son concertacionistas? Ahora no, pero trabajaron en la concerta o votaron concerta. ¿Podría ser medio Chile? No, a menos que medio Chile se sienta con una superioridad moral peor que la de la vieja derecha para decirnos al bajo pueblo lo que tenemos que hacer, decir y pensar.

Esta izquierda que llamaremos por ahora “la izquierda buena” es una izquierda que se caracteriza por ser bien cultural, ponerle a todo “cultural”, todo es buena onda, pero buena onda cultural. Se definen de izquierda porque son secos para quejarse de la derecha, la derecha es maaaaala y ellos son bueeeeenos, saben lo bueno para el país, saben lo bueno que es tener parques y almacenes y desean parques y almacenes gratis y de calidad para todos los chilenos y chilenas.

Esta izquierda es bien pencófila, tanto que a veces tememos que lleguen al poder pero son tan pencófilas que con cueva llegan a armar una junta (cultural, obvio) para que la “ciudadanía” apoye a gente cuica de derecha como la Josefa Errázuriz porque Labbé es maaaaalo y ella es bueeeeena. O sea, cuando uno ve esta izquierda buena entiende que la concerta se haya ido a las pailas con Bachelet, porque gran parte de su apoyo lo levantó esta gente buena que divide el mundo en blanco y negro para entenderlo, porque de neuronaje tienen poco y nada, si tienen a otros giles de la izquierda buena diciéndoles lo que tienen qué hacer, se rindieron, no han hecho andar el cacumen desde tiempos inmemoriales. Con cueva están todo el santo día tuiteando con una superioridad moral que se quisieran los legionarios de cristo, poniendo al mismo nivel de análisis su odio por el reggetón y por la política partidista, sucia, asquerosa, cochina, caca.

¿Y saben por qué al final son tan pencófilas? Porque en el fondo son de derecha, ya que no se diferencian para nada de la elite dueña de la propiedad: hablan del colegio y son nostálgicos del pasado del “verdadero Chile”, se juntan con los ex compañeros, en vez de decirte en qué creer te dicen qué película TIENES que ver y obviamente cuáles están prohibidas, qué música tienes que escuchar, qué libros tienes que leer y por supuesto, qué poesía tiene que inspirarte porque son súper poéticos.

Porque al final la izquierda buena se dice de izquierda para sentirse bien consigo misma: sus opiniones no sorprenden a nadie, no tienen nada de nuevas ni de relevantes, no tienen ni una gracia. Son como unas mamás que transmiten todo el día, pero en vez de decirte “mijita usted ya es señorita” estos te dicen una mansa novedad: “este gobierno nos está cagando”. Y bajan la mirada de vuelta al crochet, en este caso un iphone o adminículo similar.

La izquierda buena es la evolución pokemona de la izquierda quejosa culiá de jóvenes de la época de Pinochet que tenía “algo por qué luchar”, que sale cual cucaracha a luchar cuando la derecha tiene el poder, porque el resto del tiempo se dedicó quién sabe a qué, a estudiar, a hacer familia, a “irse fuera”, a la weá que fuere pero jamás hizo el más mínimo esfuerzo intelectual y ahora, claro, es re bonito aprovecharse de la nefasta coyuntura para parecer bueno, y lo peor, culto e inteligente.

La izquierda nueva – buena debe ser descrita como verdaderas ratas que simplemente no tuvieron la oportunidad de quedarse en el gobierno y ahora a punta de cultura, cine y poesía se creen baluartes morales, pero si les falta poco para pedir cinco minutos después de las noticias para pontificar por la tele sobre cine, música y actualidad a los culiaos flojos, porque pucha que hay que ser seco pa ver películas y leer el diario, y después andar pontificando, tan difícil que es escuchar un disco, que por supuesto es una weá aburrida latinoamericanista pseudo revolucionaria o cualquier cosa brasileña porque pucha que es fácil parecer culto escuchando cualquier basura que nos venden estos brazucas.

Con este nivel de patudez tan exacerbado, hay que explicarles a esta gente la buena nueva: una cosa súper loca que se llama internet donde hay de todo, y en el peor de los casos, si necesito ayuda para saber qué ver o qué escuchar ¡hay gente especialista en eso! Pero no, estas ratas asquerosas policías del buen gusto están en cada esquina para decirte que qué feos son los malls y ahora qué malo es el gobierno de Piñera, y cuando andan entusiasmados, qué terrible es el capitalismo ¡el capitalismo! los patudos, como si estuvieran en una cueva dándonos sus opiniones -las que nadie les ha pedido- con señales de humo. Una crítica estética de la realidad, que pasa a llevar como si nada no sólo los feos departamentos ñuñoínos sino también a los pobres giles que juntaron unos pesos y se fueron a esos antros de pobre en su adorada Ñuñoa, destrozando al “barrio”.

Así se les va la vida a esta gente, admirando países sin pobres como Uruguay o Islandia, yendo a dejar a los críos a los colegios cuicos que les encantan (muchas veces católicos, chúpense esa), cocinando cosas raras y sanas, moralizando a todo el que se les acerque, llenándote el correo de spam que va desde pancito artesanal hasta firmas para apoyar una cosa nueva que descubrieron el año pasado: la asamblea constituyente, súper indignados por el sufrimiento ajeno, y en resumen, siendo una tropa de nuevos oligarcas siúticos y aburridos.

El cuico: instrucciones de uso, parte IV

El Cuico “Nosotros La Clase Media”

¿Qué es?:

Si bien hay una cierta parte del cuico que busca en su geogeneaología los rastros de su clase y su justificación de vida y posición en este país, hay otro tipo de cuico que busca su soporte moral en la idea -falsa- de que no es parte de la oligarquía nacional sino de la clase media. Algo así como cuando la Argandoña apuntó a la galería de la Quinta Vergara y dijo: “yo soy de allá”. En este caso: “nosotros que somos de la clase media”.

No confundir con el cuico emprendedor. El cuico “nosotros la clase media” es, a diferencia, bien letrado y  ya sea porque tiene cierta culpa intelectual, concibe una imagen romántica de lo que leyó sobre la clase media chilena y considera que hoy ser parte de ella es un sustento de esfuerzo y de progresismo en Chile (tipo reforma agraria all nite long).

¿Cómo reconocerlo?:

No es de derecha: tampoco quiere decir necesariamente que sean de la izquierda. Pero tienen muy buenos amigos ‘compañeros’. Tanto así que el círculo más cercano de esta clase de cuico fue preferentemente exiliado a vivir en algún país, ojalá, latinoamericano (Méjico o Venezuela, los más apetecidos). Hoy guardan un discurso crítico ante la Concertación, y muchos se autoreconocen como los que devolvieron la democracia a Chile.

Es letrado: la primera generación es de universidad del consejo de rectores (las generaciones posteriores salieron más floji flojis y estudian carreras humanistas o artísticas en la Central y la Arcis, aunque hay un brazo que incluso va a la Portales o la UAI). Posee postgrados, pero postgrados serios. Además del inglés, domina el francés y/o el alemán.

El ahorro “de palo”: como supuestamente pertenecientes a la clase media, este tipo de cuico manifiesta públicamente su inquietud por el costo de la vida. Compra, entonces, un auto de clase media. Nada de andar ostentando la 4×4: es una siutiquería. No concibe poner a sus hijos en los colegios oligárquicos: es un costo innecesario. Vive en una casa piola en Ñuñoa, por poner un barrio que empiece con Ñ y donde todavía haya vida ciudadana (sea lo que sea que signifique eso).

No obstante aquello, le gusta la buena mesa (te invita a comer a un restaurante francés recóndito y plaf que se gasta 80 lucas en la cena, por poner un múltiplo de ocho) y es también un comprador de arte (ver punto siguiente) de nuevos talentos pues los clásicos ya son sus amigos.

Artistas: en su círculo cercano hay, al menos, un artista. Artishta vishual, generalmente.  Este tipo de cuico sabe de arte y de tendencias y la recuperación del discurso marginal es uno de sus temas favoritos. Se topa en uno que otro evento social con los clásicos pero su atención está en descubrir al nuevo talento.

Así que recuerde siempre:

Sospeche. Usted está contento con su amigo de clase media hasta que va a su casa, y cataplum, que encuentra un Ilabaca donde usted tiene colgado el espejo que agranda el espacio del departamento. Sospeche. Tiene a su compañero de la universidad de clase media hasta que -10 años después- usted sigue pagando el crédito fiscal. Sospeche.

Acá en Se Siente Rubio le advertimos: cuando un cuico le diga ‘es que a nosotros la clase media no nos alcanza la plata pa comprar libros en Chile’, usted ponga cara de póquer y comprenda siempre la diferencia profunda en los argumentos: usted llegó allí por primera vez porque, efectivamente, no le alcanza la plata; ellos, porque estuvieron en cada país de Europa y saben que los libros son baratos. Simple.  Ante todo, sospeche, y procure hacer este ejercicio con todos los demás razonamientos del cuico ‘nosotros la clase media’.

Publicado por la lectora aburrida el 21 de septiembre de 2008, a las 12:00 hrs.
Categoría: Oligarquía hoy | Etiquetas: , , ,
14 COMENTARIOS »

  • Paz dice:

    ¿Ardillas cejonas?.
    ¿Roedoras, colas o cejas pobladas e inquietas?.
    Si, particularidades de esa especie animal muy simpática.

    Las cejas tienen su función en nuestro rostro, así como las pestañas, las uñas, armas defensivas. Todo esto no tiene nada que ver con la clase socioeconómica. Es gratis y para todo el mundo la posesión de estas características. El vello tiene su razón de ser más que científica. Puede que no sea muy estético para algunos y algunas, pero es necesario. La depilación axilar, púbica y de otros lados, es posible que no sea factor ayudante. En esencia, nada está demás en la naturaleza. Y si es demasiado el problema con el superavit velludo, sobretodo en mujeres, sería mejor ponerse en manos de un endocrinólogo.
    Las cejas y todo lo que portamos en nuestras facciones, forma de ojos, nariz, etc va en relación a un encuadre y la naturaleza es muy sabia. No estamos fabricados en serie. Las intervenciones para modificar rasgos debieran ser efectuadas no solo por un cirujano plástico, además por un artista, diseñador integral. Que sea empático y no se convierta en un atentado racial, de la naturaleza esencial.
    Cuestión de gustos, pero, las cejas espesas no son sinónimo de estereotipo varonil. Y si muchas mujeres depiladas adquieren aspecto andrógino. La comunidad travesti, en lo que primero incurre es en la depilación de cejas. Se identifica la femineidad con el poseer cejas depiladas. Como en todo órden de cosas, la armonía debe prevalecer antes que todo, respetando las individualidades. Con toda sinceridad para todos, va mi modesta opinión.

  • William dice:

    Geniales!

  • William dice:

    Ahora que leo los comentarios, más me convenzo de la necesidad política de un blog como este. ¿Cómo no poder criticar a alguien por clase social? No es sólo un derecho ¡Es un deber!

  • William dice:

    clap clap clap.

    Simplemente inigualables. Increíble artículo.

  • Kris dice:

    El gran problema en todos sus análisis, señorit@, es que no sé dónde me pone a la clase media, el grueso de este país. Será en su lado super izquierda de a veritas, o en el lado super falsos en verdad de derecha? Porque el real de derecha parece sólo estar reservado a los cuicos en su mundo de fantasía…