Carta abierta al Ministro Lavín, Ministro del Dolor.
Querido Ministro Lavín:
¿Hace cuántos años nos conocemos? Muchos. Yo te recuerdo como una joven promesa del Gobierno del Presidente Augusto Pinochet Ugarte, te recuerdo escritor de la Revolución Silenciosa, te recuerdo flaco y sonriente en la solapa de los libros arrumbados en alguna bodega de CODELCO, que dicen, usó parte del 10% reservado para comprar tu obra y convertirla en la más vendida de esos tiempos.
Tu cara de niño -esa que hasta hoy vemos a pesar del cachete mofletudo que la naturaleza y el señor te han dado- es tu marca de fábrica. Si parece que el apelativo de “Chicago Boy” está hecho pensado en tus ojitos socarrones por la miopia del buen alumno y tu naricita de cereza. Pienso ahora, hay cachetes mofletudos bondadosos y plenos como los tuyos, y los hay otros decadentes y trasnochados como los de Álvaro Henríquez, ex rostro turgente del socialismo hedonista de los últimos días.
Te vi crecer a ti y a tu familia. Tú con esas camisas a rayas que tu partido patentó y que merecen un lugar protagónico en el museo de La Nueva Forma de Gobernar. Tu familia siempre sonriente, con sus cachetitos marca registrada, con ese fervor por el mercado y la entrega al más débil que tus hijos e hijas han heredado de tantas formas. GANE y FE están en tu ADN. Esa devoción cristiana que los hace acercarse al pecado buscando la salvación: el café de tu hija Asunción cerca del barrio de los desviados, el casamiento de Junior con una bataclana de la TV confundida entre la lujuria de los bailes sensuales y la inocencia angelical de una cenicienta con guagua. Tu familia estuvo ahí, y ahora, quién lo diría, eres el abuelo chocho del hijo de esa María Magdalena arrepentida. Para qué hablar de ese capítulo negro en que te acusaron a ti y a María Estela de estar separados: atacaba la médula de tu estilo político, donde la gente no renuncia sino que aguanta hasta el final, cueste lo que cueste.
Un mártir en vida has sido en la política: Cuando te ganó Lagos, cuando te ganó Bachelet, cuando te ganó Chahuán la senatorial que fuiste a buscar espontáneamente a la costa. Tu habilidad para lidiar con la derrota es tu principal logro: tú ganas donde los débiles vemos solo fracaso, humillación e indignidad. El dolor, después de todo, es un regalo del señor, un don. Es más, perder es un talento, que en tu caso como en la parábola, se cuida para el encuentro con el Señor. Vas con el bolsillo lleno de talentos, querido Joaco.
Siempre me pregunté, en mis años de católica, qué es un “ministerio doloroso”*. Gracias a ti lo he descubierto, Ministro del Dolor, cerca de ti he podido comprender el valor de ese rostro clerical, esa sonrisa de medio lado, ese cuello extendido al costado que me recuerda al cordero que ofrece el cogote para el sacrificio. Tú eres, entonces, el Cordero de Dios aliancista – bacheletista, que quita el pecado del mundo. Pero también eres un Soldado de Cristo que golpea la mesa para recordarnos quién manda en esta Obra desconcertada, desorganizada, desnaturalizada en que está convertida la Obra del señor en Chile.
¿Y tus logros? Educador por sobre todo: Decano a los veintipico y alcalde de populosas comunas, te centraste en lo importante, playa y nieve para los menos favorecidos. ¿Quién quiere cultura popular si podemos optar a las costumbres de ricos? Porque sabiamente con tu ministerio nos has demostrado que la Educación Pública es el opio de los pueblos. Eres el fundador de una de las instituciones privadas de educación superior más populares entre la gente bien que -mal que mal- es la gente que sabe (¡qué es eso de la PSU cuando se ha recibido la buena educación!). Qué suerte tenerte de Ministro Joaquín, porque cuando te encontraste con este nuevo desafío, con este mar de cilicio humano que es la juventud en la calle, esa que sale a capear clase, esa que sale a molestar a los que sí quieren estudiar (bueno, y si estudian y estudian, quién sabe,¡capaz que algún día aprendan algo!), tú sigues ahí, esbozando la sonrisa que tantos años de masoquismo ilustrado te han dejado.
Sigue, buen samaritano, visitando niños en los hospitales, que eso es lo que cuenta. Sufre, Joaquín, sufre, que en eso eres bueno.
* ¿O era “misterio doloroso”? Nunca puse mucha atención en la misa.
Publicado por CNR el 13 de julio de 2011, a las 14:45 hrs.
Categoría: Chile país generoso | Etiquetas: culiao desagradable, joaquín, masoquismo ilustrado, opus dei, que caiga Lavín de una vez por todas, robotina
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