La fiebre del líder
Cuando hablan de “Liderazgo” lo primero que se nos viene a la cabeza son las gráficas prediseñadas de un power point 98. Pero logrando traspasar la banalidad del mundo de la administración, de un tiempo a esta parte el líder es el nuevo mito fundacional de la chilenidad. El líder es hermano del emprendedor: hace cosas y no las piensa demasiado. No critica: actúa y sus actos tienen consecuencias para la comunidad toda. Y la comunidad toda – o sea, nosotros, los weones- debemos recibir sus innovaciones con los brazos abiertos.
El liderazgo es positivo porque este país extinguió el liderazgo negativo a punta de asesinatos, desapariciones y exilios varios. El verdadero líder no quiere estatizar sus virtudes porque el liderazgo moderno es privado, creyente y empresarial. En otras palabras, es como el chiquillo que tocaba la guitarra en la parroquia, pero bonito y con fines de lucro; que se va a la escuela de Políticas Públicas de Harvard y que fiel a su estilo, rechaza dedicarse a mejorar al país desde un Ministerio con fotos de presidentes y se queda en su oficina repleta de obras de Bororo.
Pero no es sólo un asunto de clase. Todos y todas deberíamos ser líderes y muchos lucharán por eso: la promesa de prestigio, reconocimiento y quizá, de unas luquitas más, motivan al hijo de vecino para transformarse en el baluarte moral de esta sociedad. ¿Ha encontrado usted a su líder interior? cómo sabe, tal vez sale en la próxima portada del medio oficial del liderazgo, La Revista del Sábado. Porque hay muchas formas de ser líder, y pocas (¿una sola?) de ser seguidor.
Pensemos en algunos tipos de liderazgos. El liderazgo barbitúrico de Bonvallet y Marlén Olivarí que daba charlas en empresas, liderazgo al que es tan afecto el bajo pueblo, o el célebre Liderazgo femenino: afectivo, tierno pero siempre dispuesto a poner el rigor suficiente de un traje dos piezas para que los arbolitos, nosotros, no crezcamos torcidos: Michelle, Pilar y la Comunidad Mujer toda. ¿Y qué nos dicen del liderazgo joven? Fulvio, Marco, Carolina, que dejan su tratamiento para el acné de lado a la hora de reconstruir el país, o liderazgos llenos de sentido social como el de Seba Bowen, o el liderazgo de nuestro referente, Patricio Navia, que ha descubierto,trascendido tras trascendido, una nueva y maravillosa forma de influir en nuestras mentecitas necesitadas de guía.
Como medio líder de la blogósfera no debemos olvidar el Liderazgo tecnológico: ¿Sabe instalar un programa en su compu sin desesperarse? ¿Empezó a usar el dispositivo de moda antes que el resto de la gilada? Felicitaciones: usted ya es un líder tecnológico. Pero ojo, ojalá sea joven, buenmocito y de familia, porque si no, es sólo el primo nerd de la familia, al que llamamos de tarde en tarde para que nos instale el router a cambio de un vaso de coca – cola. Lo mismo, el Liderazgo en las comunicaciones que la nuevas teconologías han abierto: el twitteo con contenido como forma de emocionar al público y la posibilidad transformarse en un medio influyente solo con un “send”.
Tanta fiebre por el liderazgo nos hace preguntarnos ¿qué va a pasar cuando todos seamos líderes y ya no queden seguidores? Estemos tranquilos: nacimos para que nos manden, así que, desde este escritorio al menos, cooperaremos para que los líderes tengan a quién dirigir. Así somos los “chaqueteros”, criticamos y criticamos pero no proponemos nada.
¿Que harían sin nosotros los líderes del mañana?
*Con cariño les decimos a nuestros amigos N. y D. V. que siempre serán “líderes jóvenes” en nuestros corazones.
Publicado por CNR el 08 de abril de 2010, a las 20:50 hrs.
Categoría: Chile país generoso, Oligarquía hoy |
16 COMENTARIOS »



