Anatomía de un mito: el periodista joven
Nada le ha hecho más daño a la cultura de esta larga y angosta faja de tierra que “el periodismo joven“.
Partió todo de manera inocentemente cool en los 90`s gracias a gente como Iván Valenzuela y Alberto Fuguet. Tal vez se conocieron en el set de NTV, con Katherine Salosny, abrazados al calor de Ludwig, el sillón parlante. Nació entonces el suplemento “Zona de Contacto” que era un pequeño pasquín literario, de mediana calidad, que lamentablemente ha sido más recordado por los viejos periodistas jóvenes con que nos calzó, que por las pequeñas obras literarias que entregó.
¿Qué es el periodismo joven?
El periodista joven opina, no es un reportero penca que anda sudando en la calle por una cuñita. Iván Valenzuela por ejemplo, sentado jutno a la Sole, con su cara de cura y sus arengas antiabortistas en teletrece.
El periodista joven siempre es varón. ¿Consuelo Saavedra? ¿Monserrat Álvarez? Sólo las pololas aplicadas que enderezaban a los bohemios machos pensantes. Su rol actual, simples niñas de las noticias.
El periodista joven es creible. Ignacio Franzani -ajustando lo suficiente sus pitillos- nos haría comprar mierda de perro si la promocionara .
El periodista joven puede surcar el mar de la juventud eternamente, o al menos intentarlo, como Sergio Lagos.
El periodista joven es irónico, se mantiene en los bordes, se ríe del sistema, como Sergio Paz en sus columnas del Mercurio.
El periodista joven es inteligente y ácido por lo tanto tiene muchos enemigos. Sin embargo, es fino y brillante al atacarlos con su ácida pluma. Felipe Bianchi es el caso típico.
El periodista joven en general no es joven. Es solo un viejo que empezó joven
Publicado por CNR el 23 de noviembre de 2009, a las 13:29 hrs.
Categoría: Chile país generoso, El rubio al día | Etiquetas: acuerdense que lagos una vez hizo una entrevista, Chile país demasiado generoso, manga de weones insoportables, sos solo un viejo, y escriben como la caca
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Los descendientes
En Chile es tremendamente importante ser descendiente de alguien. La descendencia más valorada es aquella que dirige la raiz del árbol genealógico a las familias fundadoras. Sin embargo, es posible no provenir de los añosos troncos vascos para encontrar una descendencia digna que le aclare al mundo que usted no es un huacho. La práctica tan chilena de usar nuestros dos apellidos es una buena forma de mejorar vía extranjerización los pobres antecedentes de nuestros vínculos. Entonces, mucho mejor que Pérez, llamarse Pérez – Bannen. Usted puede usar otras formas de darle alcurnia a sus antepasados medio – pelo, con una buena incial K. o W. Porque no es poco común que alguien nos recuerde de manera muy sutil que es González, pero González K.
Ahora, usted siempre puede latear con una descendencia, revisar registros para encontrase una nacionalidad de emergencia y desparramar esos estudios antropológicos de hora de once que detallaremos a continuación:
Descendiente de italianos: Partamos altiro diciendo que esta es la cuestión más cuma de la vida. Fácil justificar con el gen italiano el mal genio y la falta de tino. O sea con los chorrocientos mil italianos arrancados es como super común tener un ancestro de la península, y todo el mundo sabe hacer tallarines, así que yastá, le digo a la abuela Nonna, COPIO la idea de los gnochis a fin de mes a los argentos y listo: italiano fácil y bonito para todos.
Descendiente de alemán: Esta es compleja y amerita un post completo porque tenemos de varios tipos. Mencionemos al menos dos: el alemán cuico que es dueño de un tercio de Chile y que es aceptado por la alcurnia criolla; y el alemán del sur, que es harto más penca, pero que goza los beneficios de ser rubio y hablar en alemán. Generalmente de aquí viene este especimen y suelen además jactarse de características “alemanas” como la puntualidad y el perfeccionismo. Yo les digo a todos esos alemanes transplantados que si fueran tan perfectos no hubiesen terminado en esta mierda de país.
Descendiente de francés: De estos hay mucho menos y siempre caen parados, porque a la rancia aristocracia le encantan todavía las cosas afrancesadas. Si bien suelen ser pitucos, hay hartos de izquierda que han hecho como grupito aparte y se juntan con gente como MEO así que la verdad que no valen la pena ni revisten mayor interés.
Descendiente de judíos: Estos son terribles porque traen consigo todo el tema Holocausto, pero en el caso de Chile suelen además tener cualquier luca y ser muy fachos. Ultra pinochetistas, entonces la verdad que al revés que en otros países, no se caracterizan por sus tortuosas relaciones materno – filiales ni por su sentido del humor. En Chile -que parece ser la kriptonita del mundo semita- son conservadores y fomes.
Descendiente de español: estos pobres, como pasan piola, tienen que despotricar a los cuatro vientos que saben hacer paella y bailar flamenco, entonces ahí a uno -hijo de vecino o padre desconocido- le cae la teja de que son “descendientes”. Van a clubes españoles y son los de la genial idea de poner “Paso Doble” en los matrimonios.
Publicado por CNR el 09 de noviembre de 2009, a las 16:24 hrs.
Categoría: Chile país generoso | Etiquetas: colaboró Elei, descendientes, es que ser chileno es penca igual, te juro que lo hago por el pasaporte
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