Lutsar, crear, poder urbano lúdico!
El título sería la versión de los vecinos de la comunas donde no hay pobres (y si los hay pronto serán exterminados y no precisamente porque hayan mejorado su calidad de vida) como Vitacura, Las Condes o Providencia, del grito de los pobladores, obreros y campesinos en la UP: “Luchar, crear, poder popular!”.
Es que nos enteramos por la revista del joven profesional arribista, QP, que en estas comunas se han formado grupos ciudadanos de protesta contra las medidas de algunas autoridades. ¿Por la no entrega de la píldora del día después en consultorios? ¿Por la LGE que terminó resultando en un respaldo político a la privatización de la educación? ¿Para que haya un reparto solidario de los recursos entre las comunas de Santiago? No. Los vecinos encuentran que el progreso les va a afear el barrio y las propiedades van a bajar, poshom:
A estas alturas, los llamados movimientos ciudadanos tienen claro a quiénes dirigen sus disparos: alcaldes, empresas inmobiliarias y el MOP. Además, el 66% de ellos se ubica en sectores ABC1 de Santiago -en comunas como Lo Barnechea, Las Condes, Vitacura o Providencia- y su objetivo principal es paralizar, o al menos fiscalizar, los proyectos urbanos que a su juicio alteren el lugar donde viven. De hecho, presionan a las autoridades hasta que éstas deciden escucharlos. En su vocabulario de batalla abundan expresiones como “urbanicidio” y “destrucción de los barrios”. Nacieron en 1996 con “No a la Costanera Norte”, y desde entonces han existido 32 de ellos.
En SSR nos preguntamos: ¿En serio creen que en comunas como Vitacura o Las Condes hay algo que salvar? ¿Les suena un memorial a Jaime Guzmán? Se ponen a hablar con Labbé de urbanicidio pero… ¿realmente piensan que es lo único que ha matado ese ex DINA? ¿Cuál será su próximo grito: ¡No queremos metro arriba, no somos de La Florida!*?
Aclararle a la sobreexcitada periodista de QP, que esto no es fuerza ciudadana, son solo gallitos de temas suntuarios entre una elite: lo que no se arregló en la misa del domingo, lo arreglará una reunión con su alcalde o con algún “conocido” con poder de decisión. Esta vez, eso sí nos informa QP, no habrán tanques en las calles, pues la oligarquía ensaya algo parecido al poder popular que no es popular (upeliento) sino ciudadano y la boca te queda ahí mismo. Mientras tanto, la gugua de Pudahuel, las plazas públicas sin luz en La Pintana o los blocks que se caen en Puente Alto, bien gracias.
*SG en los créditos.
Publicado por la lectora aburrida el 11 de noviembre de 2008, a las 13:46 hrs.
Categoría: Oligarquía hoy | Etiquetas: los momios participativos
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Efeméride de hoy: León
Hoy es San León. León es un nombre que está de moda. No es que usted pueda ponerle Jirafa a su próxima hija, no. Los Leones chilenos son probablemente otra demostración neoconservadora y poco original de esta larga y angosta selva.
Saludos a:
León, el hijo de Catalina Pulido,
León, el hijo de Magdalena Piñera (Nieto de Sebastián),
León, el hijo de Patricio Fernández (Autor de “Los Nenes”),
León, el hijo de Jennifer Warner,
León, el hijo de Jaime Coloma (Alfombra Roja),
Y a León, el hijo de Sergio y Denisse (Conocido acá como LLL).
Publicado por CNR el 10 de noviembre de 2008, a las 11:00 hrs.
Categoría: Oligarquía hoy | Etiquetas: Mi hijo León, neoconservador
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El cuico, instrucciones de uso: parte VIII
El cuico “se me perdió la ola”.
Rasgos característicos:
Bronceado eterno. Los dreadlocks o el pelo dorado no peinado como que se llevan mucho. Cultiva el look playero del tipo polera/musculosa con traje de baño y condoritas hawaianas. Por cierto, según las estaciones, tienen derivaciones más abrigadas pero todas, todas, apuntando a la idea que vienen recién de montar una ola, aun cuando estén a kilómetros de la playa.
Acá lo interesante: no es joven. El cuico “se me perdió la ola” no es un adolescente en su etapa deportiva, al que le podríamos excusar su mal gusto, sino que es una persona que en general pasó largamente los 25 años pero que, claro, cree que está en Point Break en clave Pichilemu/cool/jipi. Este prototipo gusta de aparentar menos edad, de juntarse con sangre nueva, de ser el líder entre tanto adolescente veraniego. Es el hijo tontón pero regalón de la casa oligárquica. No será de la PUC pero lo apoyarán en su eterna carrera de fotógrafo, por ponerte.
Además, el cuico “se me perdió la ola” construye su identidad a través de los actos del habla con onda. Como de volaito en buena, o como dirían ellos, “tela”. Con nuevas palabras y dichos por temporada, pero que guarda ese ritmo hawaiano-místico del Rip Curl desde hace décadas.
¿Cómo se lo topa usted?:
Es una relación fugaz. Generalmente se lo va a encontrar de mesero, el trabajo obrero paradigmático de la oligarquía (en conjunto con envolver regalos en alguna tienda del Alto Las Condes cuando eran adolescentes). Es que el cuico “se me perdió la ola” trabaja en el restorant emprendimiento de los amigos ingenieros comerciales (sushi bar, por ejemplo) y la verdad es que ante todo va a hacer vida social. A este tipo de cuico, en general, poco le importa el trabajo: lo hace porque no le dio para entrar a la universidad es una persona inquieta y creativa incapaz de asumir responsabilidades tradicionales. Trabaja para pagarse el peaje los fines de semana cuando va a la playa o sube a la nieve.
Advertencia:
Entonces usted conversa con el cuico “se me perdió la ola” y tiene un momento simpático mientras le dura la cerveza y llega a creer que puede ser el comienzo de una amistad con los “loquitos tela”. Si hasta le encuentra gracia a cómo hablan con onda y se acuerda alguna vez del sueño desechado de sacar fotos en Isla de Pascua. Parece linda la vida cuando un grupo de personajes se reúnen gracias al poder chamánico de “la gran ola”. Cuicos y no cuicos. Cuicos que se creen pobres y pobres que se creen cuicos buena onda. Una reconciliación social con olor a bronceador de coco y arena blanca.
Pero en SSR le advertimos: usted, en el fondo, debe saber que mimetizarse con el cuico “se me perdió la ola” terminará llevándolo a querer justificar su pelo seco y tieso como uno rubio y dócil gracias a los supuestos poderes del agua marina, sal que en conjunto con el sol no solo no le dará un tono fascinante a su piel, sino que la hará cobriza y dura, como los mineros del norte o, para no perder el hilo, los salvavidas de turno de la piscina municipal. Para señales claras: mientras los otros montan la ola y viven la despreocupación eterna del adolescente adinerado que cree que la justicia social pasa por tener tablas para todos, usted recibirá 130 mil pesos mensuales por ir a salvarlos. Adivine –para variar– de quién es el negocio redondo.
Publicado por la lectora aburrida el 09 de noviembre de 2008, a las 23:33 hrs.
Categoría: Oligarquía hoy | Etiquetas: cuico surfista sin ola, hablar con onda, tonto
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